domingo, junio 21, 2009

Después de la tormenta

Se me perdieron dos historias en el sueño. Literal, dos noches seguidas, por mensa no anoté las placas y al amanecer había olvidado todo. Una vuelve, creo. Se llamaba De Tláhuac a Zaragoza. Un viejito arrastra un costal, recoge latas, botellas vacías, cartón. Así iba, más o menos. Ahora recuerdo.
La luz va y viene, me niega el placer, regresa para burlarse de mí. Ya no llueve, pero el rugido del refrigerador se chupa las migajas eléctricas que corren por la casa. El foco a media capacidad me mira agónico, luchón, con ganas de apagarse pero sabiéndose obligado a esperar. Yo no quiero bajar el switch.
Me quedo a oscuras. Un zumbido ronda la habitación, recorre el sistema nervioso del hogar. Suena a un millón de grillos llorando en la eternidad. Es mi señal. Me voy.

sábado, junio 13, 2009

Al despertar...

Mírame en ti
mírate mirarme así
lejana, discreta, 
cuidadosamente entera.

Tu par de ojos contra los míos
chocan, se enfrentan
se gritan, calientan
pero no hay manera de pasar.

No hoy, al menos
(quizá tampoco mañana).
Tú no podrás leer mi mente
como no pudiste leer mi cama.


"I don't mind if you don't mind, 'cause I don't shine if you don't shine"
- Read my mind, The Killers.

sábado, junio 06, 2009

Elegía al Café Bretón (9jun08-8jun09)

Demasiado bueno
(irreal)
pero no,
error.

Trescientos sesenta y cuatro días con sus noches
miles de vasos del número diez
y del doce y del dieciséis.
Tapas transparentes, tapas altas
servilletas,
tazas.

Señora, un capuchino por favor
que sean cuatro
mejor uno descafeinado
y un latte.
Sin azúcar,
el primero... los otros
con suplemento.

Incólume
estoico
poético
literaturizado
se acaba...
como la leche en la cafetera
e
.....v
.........a
............p
...............o
............r
.........a
.....d
a

y nada, 
un sueño por acá
esperanzas por allá
dinero
(lo menos importante)
fe
(lo más)
¿qué queda?

la promesa de un futuro
cada vez mejor
teóricamente
anagrama
porque en realidad
el sueño no se marcha
retóricamente

sólo se duerme,
descansa
no le hizo efecto la cafeína

mientras, ¿por dónde?
nadie sabe, así que
a buscarle
y quizá también
llorar un poco, desde un rincón
en la colonia,
desde el rincón del aroma

jueves, junio 04, 2009

Poción de amor #2449

Clic... tac...
se confunden el agua y el reloj
crack
se rompe el cuello
la sangre, el caldero, el fuego bajo
cuchara de madera
tres vueltas a la derecha
splash
segundo ingrediente
ajenjo, una dos, tres hojas
swish swish
revuelve revuelve
danza, gira, los pies ligeros
al compás del tiempo
grind grind
piedra y mortero
beleño seco
y oro negro
swish swish
revuelve
mezcla
bate
danza ligero
alrededor del caldero
manos suaves, murmullos
uno dos tres cuatro
Clic... tac
la lluvia
la risa del viento
flash
un trueno
cuchara de madera
fuego lento
sigue revolviendo
unas gotas más
sangre
otro poco de ajenjo
el humo rodea su cuerpo
las curvas, el aroma
piernas fuertes
brazos gráciles
suspira
murmura
recita 
repite
las palabras viejas
canciones de su madre y de su abuela
crack
la puerta
tump tump
los pasos 
la escalera
ella se detiene
escucha atenta
apaga la hornilla
ordena la mesa...
Se acerca,
lo abraza, lo besa:

Amor, estás empapado.
¿Te preparo una taza de té caliente?


martes, mayo 19, 2009

Stand by me (Oasis)

Qué extraño es escuchar esta canción y no pensar en ti. Primeros acordes, el rugido de la gente (en vivo), la voz, y despierta la primera memoria. Quizá tú ya no recuerdas. Mesas afuera de la cafetería, en el pasillo de los arcos, tú y yo. /Necesito decirte algo. ¿Qué? Me voy, ya pedí mi transferencia. ¿Por qué? Porque ya no puedo estar aquí./ Ya no podías, te cultivaste suficientes enemigos./ Entonces te vas... ¿a dónde te vas? No sé todavía, no sé... ya hice examen en un par de escuelas, creo que me aceptaron en una./ ¿Te diste cuenta? En ese instante mis muros se desmoronaron, mi planeta interior colapsó. Intentaste sonreír, te temblaban los ojos./ Pero ¿por qué? ¿es en serio? ¿te vas? Sí... eres la única que lo sabe, no quiero decirle a nadie más, de todas formas no creo que les importe. Pero a mí sí./ Una persona nunca es suficiente. Una yo no bastaba para quedarte. En realidad nunca entendiste qué hacías acá, por qué no te fuiste desde el inicio. Dos años, cuatro semestres, muchas fiestas, cerveza, billar, cine, tanta música. Necesitabas irte. Tres años tarde empiezo a comprender, pero ya no sirve. /No llores, por favor no llores. ¿Por qué no? Es que me duele verte llorar. No importa, ya te vas. No seas cruel. Me estás dejando sola, SOLA. No es cierto, te quedas con ellas. Sabes que no. Quiero creer que sí./ Teníamos meses sin hablar, tal vez porque no querías despedirte. Yo no sabía, creí de nuevo que te había perdido. Como tantas noches de llamadas llorosas, asustada, esperando cualquier respuesta tuya, un hola, un lo que sea para asegurarme de que estabas ahí, del otro lado de la línea, en cualquier lado pero conmigo. Ya no. /Perdóname, voy a extrañarte. No me extrañes, sólo termina de irte./ Quién sabe si pasó así, no me acuerdo bien. Sé lo básico, eso lo siento todavía, cada vez que empieza esta canción, los primeros acordes, los gritos de la multitud, la voz. Eras tú y era yo y estábamos sentados de frente, en la escuela, en verano. Tú no sabías cómo decirme adiós y yo no quería despedirte.  Todo el tiempo, en el fondo, las bocinas de la escuela fulminando tu mirada con una versión de estudio de Stand By Me; profética, adecuada, perfecta. Es cierto, me hiciste falta durante mucho tiempo, a veces todavía me haces falta durante uno o dos minutos o durante los trescientos cincuenta segundos que dura Stand By Me. Qué raro escuchar esta canción y no pensar en ti, como hoy, que a pesar de la imagen de tu silueta recortada contra un atardecer y un balcón, inicia la canción y quién sabe si tú te acordarás de mí.