lunes, agosto 11, 2014

¿Riot Fest para principiantes?

Estoy a un mes de subirme a un avión rumbo a Chicago para asistir al Riot Fest, un festival de punk y rock que está cumpliendo 10 años de existencia. Iré a ver a bandas como Rose's Pawn, The Buzzcocks, Pussy Riot, Patti (Freaking!!!!) Smith, Dropkick Murphys y The Cure, entre otras muchas decenas sobre las que llevo al menos un par de años leyendo (en libros como Our Band Could Be Your Life y Please Kill Me: An Oral History of Punk).

No será mi primera vez en Chicago, pero sí mi primera vez en este festival por lo que, como suelo hacer, me puse a buscar entradas de blog de otros asistentes acerca de cómo vivir mejor esta gran fiesta musical. Descubrí que nadie ha escrito un "Riot Fest for beginners". Supongo que es demasiado pronto, ya que hasta el 2011 el festival más bien se celebraba con muchos conciertos en pequeños bares locales y apenas lleva un par de años funcionando como tal en el Parque Humboldt (en el Lado Oeste de Chicago).

¿Por qué voy a este festival? Porque en enero compré el boleto de avión para la Comic-Con de San Diego en una oferta increíble con la que me ahorré cerca del 70% del valor de un viaje redondo. Y luego no conseguí pases para la convención. Así que me negué a perder el vuelo y encontré la posibilidad de asistir a un festival del que hasta hace unos meses no sabía nada. Pero cuando vi el line up... casi me desmayo: son todas esas bandas maravillosas sobre las que llevo leyendo sin descanso desde que redescubrí el punk. No podía dejarlo pasar. Y ahí voy. En un mes estaré despegando rumbo a un alojamiento obtenido a través de Airbnb, con un boleto de aerolínea económica, suficiente dinero para comer en modo austero durante cinco días y para comprar playeras y discos de toda la música nueva que encuentre.

El décimo aniversario del Riot Fest se celebrará en Chicago del 12 al 14 de septiembre. Yo me preparo con listas de reproducción por día y banda.

12 de septiembre




13 de septiembre





14 de septiembre



viernes, agosto 01, 2014

Long time no see...

Básicamente escribo esta entrada para reclamar mi blog en Bloglovin', pero...

¡Update rápido!

a) ¿Recuerdan a ese perro hermoso del que les hablé hace algunos meses? Murió el 11 de abril a las 5am, en su patio, tras luchar valientemente contra un padecimiento autoinmune. Lo extraño como si no hubiera un mañana.

b) Mi proyecto secreto está casi fuera del clóset, pero todavía debo esperar un poco para contarles.

c) Participé como invitada en #deltorocon, una convención en línea dedicada exclusivamente a la obra de mi director favorito, Guillermo del Toro. Aquí están los links a mis contribuciones a esa genial fiesta en internet (y mis más profundas gracias a Gary y Parker por permitirme ser parte de este asunto):

A Love Letter to DTF.com - Mi carta de apreciación y agradecimiento a deltorofilms.com por su excelente trabajo y por construir una comunidad hermosa.

Guillermo del Toro's Monster Cinema - Un ensayo sobre las cualidades artísticas del cine de Del Toro.

d) Eso nos lleva a La Hora Libre, ese proyecto maravilloso que es ya muy real y que hace muy feliz a su equipo. Esperen cosas grandes de este lado de la pantalla :)

e) Got myself a boyfriend! Hooray! Es lo más nerd y geek y ñoño y me hace muy feliz. Así que esperen pronto alguna playlist o algo al respecto.

Y ya, por ahora.

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sábado, marzo 08, 2014

Butch y yo

Sobre mi perro y lo mucho que lo quiero, a pesar del estrés infinito que me ocasiona.

Creo que nunca les he contado la historia de Butch. Todo comenzó cuando murió Akira, una pit bull color chocolate que estuvo en mi casa durante más o menos 12 años. Nunca fui una gran ama, Akira era grande y yo era bastante niña y me daba miedo salir a jugar con ella. Era una perra llena de energía a la que no le dimos todo lo que necesitaba. Lo intentamos. Cuando mi hermano se mudó (él la trajo a casa) y ella se quedó con nosotros, mis papás siempre se aseguraron de que Akira tuviera alimento. Pero ambos trabajaban y yo siempre estaba en la escuela, así que no tuvo suficiente ejercicio. Nunca la maltratamos y siempre que necesitó atención médica la llevamos al veterinario –cosa no muy fácil siendo una de las perras más fuertes y ágiles que he conocido. Pero con todo, no fuimos los mejores amos y no estoy orgullosa de ello, de hecho me avergüenza no haberle dado más, no haberle dado lo que merecía. Era un animal hermoso que podía saltar más de un metro para asomarse a la calle por la reja del patio delantero. Se subía a la lavadora y asomaba la cabeza por la ventana de la cocina. Nunca me mordió, pero la única vez que intenté pasearla sola me arrastró por la banqueta unos 10 metros –y con 'arrastró' me refiero a 'rodillas raspadas por el piso'. Y con todo, la quise mucho. No tanto como debí.

Dormimos a Akira en enero del 2010. Fue intensa hasta el final, no dejaba que le pusieran el bozal para aplicarle la inyección. Estaba muy enferma y ya no podía mover las patas traseras. Se puso flaca y se deterioró en menos de una semana. Creemos que fue cáncer en los huesos. Yo regresé de la escuela esa noche y encontré a mi mamá intentando sacarla de su casa, pero Akira ya no podía moverse sola. Fue un drama. Fue horrible. Fue traumático. Eventualmente conseguimos que mi hermano viniera a ayudarnos a llevarla con un doctor. Cuando regresamos de la clínica, yo podía seguir escuchando sus ladridos desde mi cuarto, que está justo arriba del patio donde han vivido los perros de esta casa. Durante días y noches podía jurar que ella seguía ahí. Nunca va a dejar de dolerme haber estado sentada en el piso de ese patio, sosteniendo a la pit bull más fuerte del mundo, diciéndole que pronto todo estaría bien y pidiéndole que me perdonara por no ser la ama que debí ser para ella. No se si algún día volveré a sentirme tan triste, decepcionada y avergonzada al mismo tiempo. Le prometí que si volvía a tener un animal de compañía en mi vida, sería mejor de lo que fui.

Crecí habiendo siempre mascotas en casa. Cuando nací había una maltés gruñona que dejó de quererme en cuanto empecé a caminar e invadí su territorio. Tuvimos tortugas a las que cuidé hasta que "se las llevaron a una granja donde serían más felices". Periquitos. Peces suicidas (no es broma). Por primera vez en mi vida no había un animal esperando al volver a casa. Pero estuvo bien, porque durante meses creí que nunca tendría derecho a darle un hogar a otro ser vivo. Hasta que algo cambió y entendí que uno no va por la vida huyendo de sus errores. Uno aprende y se levanta. Decidí que debía intentarlo de nuevo, que podía lograrlo. Y procedí a mencionar –constantemente– que quería un perrito.

Un año y medio más tarde, el 31 de mayo de 2011, mi papá me envió un mensaje de texto antes de regresar a casa de su trabajo. Decía "Te llevo una sorpresa". Algo en mí lo supo. No se cómo, pero lo supe. Mi papá se bajó del taxi con una caja de cartón en las manos y adentro de la caja estaba una bola de pelo negro con un listón rojo en el cuello. Traía colgando un cascabelito plateado. Es lo más bonito que he visto en mi vida.


El cachorro no sabía ladrar y tenía como seis semanas de edad. Fuimos al supermercado que está frente a mi casa para comprarle una pelota, un plato, una cama. En el camino decidimos cómo iba a llamarse. Desde que leí Harry Potter y el Prisionero de Azkaban (hace unos 12 años) había querido tener un perro grande y negro para llamarlo Sirius. Años después pensé que sería genial tener un pug negro para llamarlo Toro. Mi papá se aseguró de que si un día traía un perro a casa, sería negro. Pero no se llama Toro ni Sirius (el segundo porque mi papá opinó que estaba muy complicado pronunciar eso cada vez que le diéramos órdenes al perro). Lo nombramos "Butch". Como el personaje de Paul Newman en Butch Cassidy and the Sundance Kid (mi western favorito). Butch. Una sola sílaba.


Esa sílaba representa a un ser vivo que depende de mí. Un perro gigante que fue una cruza terrible (labrador + terranova, not a great idea) y fue el más débil de su camada. Es grande, parado en dos patas sus ojos quedan al nivel de los míos. Tiene tres capas de pelo (de abajo hacia la superficie: blanca, café, negra), la superior es impermeable y eso evita que note cuando empieza a llover – quiere seguir jugando aunque yo sí me moje. Cuando tenía como tres meses de edad se mordió la punta de la cola hasta que la hizo pulpa... no le pusimos el cono de la vergüenza, le curaron la cola, pero no volvió a salirle pelo en ese trozo: la punta de su cola (unos ocho centímetros) es como la de una rata. Le sobra un dedo en la pata trasera derecha, dedo completo, con todo y uña. Tiene cicatrices en el hocico porque es alérgico al pasto y podría tener una enfermedad autoinmune para la que debo hacerle estudios. Cada cinco o seis meses se enferma de algo serio, siempre cosas distintas. Su veterinario le ha salvado la vida más de una vez. Es dócil y sociable con la gente, pero le tiene miedo a los perros pequeños. Sus ladridos son muy fuertes porque tiene una gran caja torácica. Come saludable y está medicado de por vida para que sus intestinos funcionen correctamente. Le gusta el caldo de pollo y le gustan las galletas. Ha padecido gastritis, bloqueo intestinal, alergias, you name it. No sabe hacerse el muertito pero sí sabe hacer high five. Le gusta jugar con nosotros a atrapar la pelota, pero no entiende el concepto de regresarla, así que lo sobornamos con un hueso de caucho. No ha aprendido a atrapar un frisbee. No le gusta bañarse, pero se deja. A veces cree que es un gato y se me embarra en las piernas o se sienta en mis pies. Me espera cuando salgo y me delata si regreso muy tarde. Intuye cuando voy a viajar y me extraña si me voy, así que cuando vuelvo es muy feliz. Es muy listo. Pero también es muy bobo. En su primer cumpleaños le di de comer pastel y vomitó. No volví a darle pastel para comer. Tiene una cara expresiva y sabe cuando estamos hablando de él. Se acuesta en el escalón de la puerta de la cocina, para acompañarnos en la cena o en el desayuno. Sólo se mete a dormir a su casa cuando ya nos subimos a las habitaciones. Cuando tenía un año me dejó disfrazarlo de punk para un concurso de disfraces. Le gusta perseguir moscas. Sabe que debe sentarse para que le Me pone una pata sobre el pie cuando quiere que me quede con él. Y siempre, invariablemente, me da la pata aunque no se la pida. No se qué quiere decir con eso, pero sospecho que es algo bueno.

Butch es un perro feliz. Tiene una familia que lo quiere y que lo cuida. No todos los perros tienen ese lujo. Butch me ha enseñado que puedo ser una mejor persona. Desde que lo tengo he empezado a rescatar perros y gatos y a conseguirles hogar. Aprendí a valorar a los animales de forma distinta. Ha unido a mi familia de una forma que no creí posible.


¿Por qué escribo esto hoy? No es una fecha importante ni es un aniversario. Hoy escribo esto porque estoy preocupada y tengo miedo. Butch es un perro muy fuerte, pero podría tener una de varias enfermedades degenerativas. Llevarlo a consulta es un drama porque es muy grande y aunque no es hostil tiene miedo y ladra y gruñe y asusta. Hace meses tuvieron que someterlo entre tres personas para sedarlo y poder sacarle radiografías. Una vez dejó de respirar en la mesa de procedimientos y tuvieron que suministrarle oxígeno. Podría tener lupus. O pénfigo. Ninguna es curable. Hoy tiene un dedo hinchado. Podría ser cualquier cosa.

Mi perro es el más bonito del mundo. Y pase lo que pase, vamos a estar juntos hasta el final.

lunes, febrero 17, 2014

Fingir tu muerte

Sobre el nuevo (y último) sencillo de My Chemical Romance, "Fake Your Death".

Hay cosas que uno no puede cambiar. Una de ellas es el hecho de que cuando una banda decide separarse, no hay marcha atrás. Si tu banda favorita called it quits, no hay nada que puedas hacer. No sirven los hashtags, ni los videos tributo, ni los tuits incesantes a sus cuentas oficiales. Se fueron y no volverán –a menos que una epifanía o la falta de ingresos los traiga de vuelta. Si es la primera: bien, si es la segunda: es un poco triste.

Los fans somos lo mejor y lo peor que puede pasarle a alguien. Desarrollamos relaciones emocionales con grupos de gente desconocida y distante que a veces nos habla más cerca y con más profundidad que nuestra familia y amigos. They get us. Pero como casi todo en la vida: un día se irán. Y entonces los fans podemos meter el dedo en la herida y no aprender a superarlo y convertirnos en la peste, en una plaga que acosa todo el tiempo a esas personas que alguna vez nos hicieron sentir tan bien. Podemos tirarnos al drama y no recordar cómo levantarnos. Les prometo que no es el fin del mundo: estaremos bien.

La semana pasada, mi banco canceló un pago hecho a la página de My Chemical Romance para pre ordenar el Greatest Hits que lanzarán el próximo 24 de marzo – un par de días después del primer aniversario de su rompimiento. Me frustré y me enojé y me recordó que había pre ordenado un paquete que se siente como si Warner Music siguiera pateando el ataúd de mi amigo más querido. Disco de éxitos, playera conmemorativa, DVD con material inédito, los demos... y una nueva canción. La última. La última canción nueva de My Chemical Romance a menos que un día algo mágico suceda y regresen. Pero esta vez no creo que suceda. Así que, para efectos prácticos, es la última. La última vez que se me llena el cuerpo de una energía extraña, de una emoción incontrolable porque en unos segundos escucharé por primera vez una canción nueva de mi banda favorita. Y eso nunca se repetirá. No con My Chem, y eso marca toda la diferencia.

Hoy a la 1:30PM de México, Zane Lowe estrenó "Fake Your Death" en su programa en BBC Radio 1. No he tenido el mejor día y tengo la cabeza muy ocupada en muchos asuntos. Pero esto... esto no ayuda. Sintonicé 15 minutos antes y esperé, trabajando, a que la anunciaran. Y empezó.

La melodía me recuerda a "Welcome to the Black Parade" porque la batería tiene un algo marcial (y no se quién toca, pero se que no es nuestro Bob), pero también a "The Kids from Yesterday" por que las guitarras suenan a nostalgia. La letra se parece a lo que escuchamos en Conventional Weapons y también tiene un algo que sabe a "Early Sunsets over Monroeville". Y "Sing" porque las palmadas. La voz de Gerard duele y con el piano canaliza a "Cancer". También me suena como a que podría cerrar una película de John Hughes.

Todavía no termino de absorber la letra, en parte porque la pronunciación de Gerard y en parte porque se siente raro. Es como encontrar esa última foto debajo de una caja cubierta de polvo, mientras vacías una habitación o una bodega, después de una vida juntos. No sabes qué pensar. No es una nota, no es ese párrafo con el que dijeron adiós, ni es el ensayo de Gerard ni es una entrevista ni una conferencia de prensa. Es la última pieza de música que quisieron regalarnos. Quedan tantas preguntas innecesarias pero que no dejan de jalarnos las orejas: ¿la escribieron antes o después de decidir marcharse? ¿la grabaron juntos? ¿quién decidió qué? ¿cuál fue el proceso? ¿estaban escuchando con nosotros, hoy?

No se. Nunca voy a saber. Pero la escucho una y otra vez y la siento. Y no puedo evitar llorar un poquito, porque estoy en la oficina y no quiero hacer el ridículo. Es una elegía, supongo. Y como tal, sería mejor escucharla y saborearla en privado, cuando los invitados al funeral se marcharon y solo quedamos los familiares inmediatos. Los miles de fans que intercambiamos tuits y favoritos y compartimos el link en cuanto pudimos, porque sabemos que fue la última. Y todavía no se bien qué pensar.

Pero me queda clarísimo lo que estoy sintiendo.

Some people watch, some people pray
but even lights can fade away
Some people hope, some people pay
but why we have to stay?

Some like to sleep, we like to play Just look at all that pain...


ACTUALIZACIÓN: Encontré que Gerard escribió esto hace un par de semanas. Aunque explica algunas de las preguntas que hice arriba, sigue sintiéndose muy triste esto.

“I consider Fake Your Death to be the ‘last MCR song’, and to me, it is absolutely the final fully realized collaboration between the members of the band. Oddly, or fittingly, it was written while the Los Angeles Kings beat the New Jersey Devils and won the Stanley Cup, though this did not inform or inspire the song as I was unaware (along with James and Doug) that this was happening and have only a small interest in sports. After the game, the rest of the band had arrived at the studio where we added elements to its existing structure, fleshing it out some more, and it started to form.
What was not so obvious at the time was that the song was, and would serve as, a eulogy for the band, though I should have known it from the lyrics. I think internally I did, as I felt an odd sense of sadness and loss after hearing back the words on top of the music. I also felt a strange sense of pride in how honest it was, and could not remember a band recording a song of this nature, being so self-aware. Ending felt like something honest, and honest always feels like something new.
So it will exist, and it is no cowardly act to release something of this nature, but a service to those who believed in a band that did not compromise, and a wave goodbye to all. And yes, it is fucking heartbreaking.
And while I don’t believe the lyrics of the chorus today- I did at the time, which to me is a core ingredient to the music of MCR. And it is through that belief, and yours, that we were able to achieve many beautiful things.”

miércoles, enero 08, 2014

Too Rare to Live... (mi reseña del álbum de P!atD)

Panic! at the Disco es una de esas bandas que nunca sé si ya superé o todavía los quiero. Cada disco nuevo es un volado y generalmente terminan acomodándose en mí hasta que entiendo que sí, todavía me gustan y sí, siempre habrá un rinconcito en mi corazón musical para lo que queda de esa genial primera versión de la banda.

No es que tenga algo en contra de Brendon y Spencer, ¡pero es que extraño mucho a Ryan Ross! Especialmente porque su proyecto alterno (The Young Veins), por el que se separó de Panic!, nada más no la armó.

Habiendo escuchado ya muchas veces su disco nuevo Too Weird To Live, Too Rare To Die... (y a unos días de su concierto en el DF), esto es lo que pienso al respecto.

"This Is Gospel". Agradable, pegajosa. Juegan con la voz de Brendon y eso siempre es bonito. Me enganchó la melodía y después la letra, fue más bien instintivo. Como sencillo, es sólido. En mi top del disco, ésta es mi #5.

"Miss Jackson" (feat. Lolo).  Aunque es el sencillo más popular, me gusta menos que la anterior. Es repetitiva de una manera que no me gusta y suena a que rascaron en las canciones descartadas de A Fever You Can't Sweat Out para escribir esto. El reto y la reverencia los siento forzados. El video me cansa. "Are you nasty?" pues a lo mejor sí, pero no está emocionante.

"Vegas Lights". Suena más a lo que esperaba de este disco… pero también suena mucho a todas las bandas electro indies recientes… como si Panic! se perfilara para un Corona Capital. En esta canción extraño la voz de Ryan Ross. Mi #7.

"Girl That You Love". Ochentera y me hace pensar en OMD y Simple Minds. Me gusta el juego con los sintetizadores, pero tampoco es una joya. Pocas estrofas y un coro simple, suena a posible sencillo. Mi 4 en el top.

"Nicotine". Brendon retoma la temática de los vicios, éste es el P!atD que me gusta más. Es traviesa y peligrosa, Brendon juega con su voz como en sus mejores momentos de Fever. "Your love's a fucking drug", indeed. La compro y es mi #2.

"Girls/Girls/Boys". Traviesos, naughty, esto sí es nasty del que mejor le va a Panic. Puedo visualizar a Brendon cantando esto embarrándosele al micrófono (y luego de ver el video del sencillo... bueno, no queda tanto a la imaginación). Sigue sonándome muy a indie-electro-2013... hasta que llegamos al puente y vuelve a sonar a Fever. Mi #6.

"Casual Affair". No puedo evitar que esto me suene a 30 Seconds to Mars (y no entiendo muy bien por qué). No digo que sea malo, pero es que quiero más Panic en este disco. Me gusta que no dejen ir sus temas de ángeles y pecadores. Puedes sacar al chico de Las Vegas pero no a Las Vegas del chico.

"Far Too Young To Die". Estos chicos se clavaron una dosis de ochentas en el torrente sanguíneo antes de empezar a componer. Es el himno que le faltaba al álbum y no deja de recordarme tangencialmente a The Killers (ay, Vegas, qué le haces a tu gente, te quiero). El golpe de energía antes de cerrar el álbum. Ya me vi. Mi #1 de este disco.

"Collar Full". Me veo claramente bailando esto mientras barro la sala de mi casa. Tiene estilo, tiene versos adolescentes-corta-venas-casi-estoy-en-mis-veintes que sonarían bonitos en una secuencia de película tipo Nick & Norah: "... a pocket full of reasons why you're here tonight". Me gustaron los sintetizadores, pero están en cada canción... y tapan mucho la voz de Brendon. Mi #3.

"End of All Things". Me pasa como con "The Messenger" en el A Thousand Suns de Linkin Park: se siente completamente fuera de lugar. Es una balada casi como una canción de cuna, pero la siento más como intermedio que como cierre del disco. Aunque en esta la voz de Brendon se siente menos "tuneada", y eso está bonito.

Una de mis cosas favoritas de esta banda es su composición. Amaba cuando RyRo escribía las letras… pero también me encanta el estilo de Brendon –que no es muy distinto del de nuestro primer Ry. Hay ángeles, hay demonios, hay pecadores, hay vicios y hay un eterno libertino que quiere hacerse el Morrissey o el Oscar Wilde. A veces Panic! se pasa de presunción y a veces es muy triste ver cómo de la banda original prácticamente sólo queda Brendon Urie, como si lo único importante fuera la cara... un poco como siento que pasó con Paramore y Hayley.

Pero me los perdí la primera vez que vinieron al DF (la única completos) y es algo que nunca me perdonaré. El 12 de enero iré a la Arena Ciudad de México y me pintaré la cara como me pintaba la cara en 5o semestre de prepa, porque a final de cuentas, es lo más cerca que tendré de escuchar en vivo a la banda que grabó A Fever You Can't Sweat Out... y ese disco fue muy importante para mí a los 16 años. 

Pueden escuchar Too Weird To Live, Too Young To Die... completo aquí.