viernes, septiembre 26, 2014

Riot Fest 2014 (Post Mortem)

Del mejor festival de música al que he ido, la comunidad punk y dulce, dulce Chicago.

Siempre intento recapitular estas cosas en escrito y nunca termino de hacerlo. A veces cuento la historia tantas veces en vivo que pierdo todo impulso de narrarla en texto. Pero esta vez tengo que hacer el esfuerzo. Riot Fest 2014 es, sin duda, el festival de música mejor organizado y más satisfactorio al que he asistido en toda mi vida. Años de Vive Latino y Corona Capital (entre muchos otros menos frecuentes) no preparan para la maravilla de un festival como éste. Sentí algo similar con la Comic Con de San Diego en 2012: años y años de La Mole, TNT y demás expos medio funcionales no preparan para la maravilla de un evento de esa magnitud. Riot Fest es el paraíso del punk. Ahora les explico por qué.



  • La gente. La comunidad punk es una de las más amables y buena onda. Había de todo: parejas mayores con cabellos largos y brazos tatuados; preparatorianos emocionados y llenos de energía; jóvenes adultos cubiertos de tatuajes, mohawks y estoperoles; jóvenes adultos con ropa casual y una sonrisa en los labios; familias enteras (papá, mamá, hijos, abuelos, tíos) que iban de escenario en escenario, alternando las bandas de cada generación; bebés con pequeños mohawks, pequeños chalecos de parches y grandes audífonos protectores. En ningún otro festival o evento masivo (tal vez sólo en la Comic Con) he visto un público tan amplio. Y todos se ayudaban entre sí. Nadie se metía a golpes hasta las primeras filas. Escuché cientos de "Excuse me", "I'm just trying to get to the front", "Oh, I'm sorry"; si empezaba un mosh pit, los hombres de alrededor se plantaban en el perímetro del círculo para regresar a los punks al centro del pit. Hice "amigos de festival" (con los que ves una banda y tal vez hasta te acompañan a esperarlos para comprar el disco detrás del escenario). Conversé con los integrantes de una de las bandas por las que fui (Rose's Pawn Shop). La creatividad estaba en todos lados: la ropa, el cabello, las formas de expresión de fanatismo. Y excepto por el ácido momento en que un guardia de seguridad sacó a tres hombres que compartían un baño, no me tocó ver actos violentos ni vandálicos.
  • La organización. Humboldt es un parque enorme y aunque el 50% de su terreno estuvo muy bien aprovechado, hubo otro 50% que se quedó ahí olvidado. Los escenarios estaban, en su mayoría, bien ubicados y perfectamente organizados: las bandas no chocaban entre sí y no era difícil llegar a ellos (excepto Revolt, que estaba muy escondido, y Rock, que estaba al otro lado de una loma que se convirtió en lodazal). Nadie se atrasaba ni cinco minutos, porque si tu soundcheck fue lento, son 10 minutos menos de tu set, no del de la siguiente banda. Hubo un par de incidentes el sábado 13: a The Flaming Lips se les fue la luz apenas entrados en su set y The National llegó tarde. Oh, y el ingeniero del Revolt Stage tenía algunos problemas para ecualizar a las bandas: lo sufrió Rose's Pawn Shop y un poco, más tarde, Jessica Hernández and the Deltas. La comida estaba ubicada en dos lugares más o menos accesibles, excepto a la hora de comer, pues las líneas de espera impedían el paso de los transeúntes. Santos embotellamientos, Batman. Nunca he usado baños públicos tan limpios como los de estos tres días. Los baños del metro de la Ciudad de México no están tan limpios como los de este festival... y eran baños móviles, en un festival de punk.
  • La selección de bandas. La página oficial del Riot Fest dice "Somos fans antes que nada, y nuestra meta siempre ha sido organizar shows inolvidables" y "1 parte Bouncing Souls, 1 parte Descendents, 2 partes radio universitaria cuando importaba, 3 partes Vanilla Blue, 1 parte comida procesada, y 12 partes lo que sea que encuentres en nuestro Sony Walkman". Es regla en este festival tener una base punk (en personalidad y en actitud), para que entre en el lineup la música que le gusta a los organizadores. No andan haciéndole al "vamos a traer a las bandas más cool para vender más caros los boletos" ni al "que no haya bandas locales porque qué oso". Si a esta gente le gusta el hip hop, traen a Wu Tang Clan. Y traen a la psicodelia de los Flaming Lips. Y a The Cure porque tienen emociones y crecieron en los ochenta. No es un festival de hacerle al "Soy tan genial por haber venido a ver a estas bandas tan geniales y ahora tejeré unas flores en mi mostacho irónico mientras bebo chai". Es un festival de "¿Te acuerdas cuando saltabas por la sala gritando 'Uno, dos, tres, cuatro, cinco, cinco, seis'? ¿Te acuerdas de esos días cuando aprendiste qué significa 'straight edge'? ¿Te acuerdas de esa vez cuando te decoloraste el cabello, lo hiciste todo mal y pasaste un mes con media cabeza rosa chicle? Oh, sí... vamos a hacerlo todo de nuevo". Es la historia del punk cantando frente a tus ojos. Vi a los freaking Buzzcocks, for fuck's sake!
  • El clima. Por un par de días dejé de confiar en AccuWeather. Esa aplicación me dijo que mi fin de semana en Chicago sería hermoso y soleado. ¡Mentira! El viernes 12 llovió desde las 9am hasta las 11pm y eso afectó terminantemente al resto del fin de semana. Tenía pensado usar converse todo el festival y llevaba mis botas sólo para el aeropuerto (son excelentes para viajar). Mis botas fueron aniquiladas por tres días de correr entre pantanos de lodo y asfalto húmedo. Y ni me pregunten por las pobres chicas que llevaban flats o toms. Sábado y domingo fueron soleados y más o menos cálidos, pero el viernes... debo admitir que como experiencia fue fantástico. Sobreviví, básicamente, gracias a la camisa de franela que me prestó Memo (¡mi novio!) antes de salir del DF. Lo mejor del lodo son las anécdotas: la gente cayendo, el señor que derrapó un camellón a lo ancho y cayó de pie en el asfalto, el tipo que creíamos ebrio y en realidad trastabillaba intentando mantenerse en pie... y el hecho de que, tras un día de baños de lodo, éste se endureció en la suela de mis botas y éstas no volvieron a filtrar agua. Hay pocas sensaciones comparables con estar parado bajo la llovizna, con el puño en alto y coreando una gran canción. Es el tipo de recuerdo que perdura. 

Frank Iero and the Cellabration

Rose's Pawn Shop y yo (y "amigos de festival")

Jessica Hernandez and the Deltas

The Bouncing Souls

The Cure

Mis bandas favoritas del Riot Fest.
Este festival también es carnaval y feria. Según yo, tendría tiempo de subirme a los juegos mecánicos y asomarme al espectáculo de vaudeville en una carpa cercana. Ajá, sí, cómo no. Me la pasé de escenario en escenario, corriendo para alcanzar primera fila y para no perderme inicios de set, aguardando en el mismo festival durante horas y horas (y bandas y bandas) para ver de no tan lejos a Robert Smith (y a Tegan y a Sara y a Patti freaking Smith). Vi y escuché a alrededor de 20 bandas en 3 días. Éstas fueron mis favoritas.

Viernes 12
Black Joe Lewis and the Honeybears
GWAR
Senses Fail
NOFX
Gogol Bordello
The Offspring
Jane's Addiction

Sábado 13
Frank Iero and the Cellabration
Rose's Pawn Shop
Buzzcocks
Jessica Hernández and the Deltas
Me First and the Gimme Gimmes
The Get Up Kids
Metric
The Flaming Lips
Taking Back Sunday

Domingo 14
Bouncing Souls
Silverstein
Superchunk
Tegan and Sara
Dropkick Murphys
Patti Smith
The Cure

lunes, agosto 11, 2014

¿Riot Fest para principiantes?

Estoy a un mes de subirme a un avión rumbo a Chicago para asistir al Riot Fest, un festival de punk y rock que está cumpliendo 10 años de existencia. Iré a ver a bandas como Rose's Pawn, The Buzzcocks, Pussy Riot, Patti (Freaking!!!!) Smith, Dropkick Murphys y The Cure, entre otras muchas decenas sobre las que llevo al menos un par de años leyendo (en libros como Our Band Could Be Your Life y Please Kill Me: An Oral History of Punk).

No será mi primera vez en Chicago, pero sí mi primera vez en este festival por lo que, como suelo hacer, me puse a buscar entradas de blog de otros asistentes acerca de cómo vivir mejor esta gran fiesta musical. Descubrí que nadie ha escrito un "Riot Fest for beginners". Supongo que es demasiado pronto, ya que hasta el 2011 el festival más bien se celebraba con muchos conciertos en pequeños bares locales y apenas lleva un par de años funcionando como tal en el Parque Humboldt (en el Lado Oeste de Chicago).

¿Por qué voy a este festival? Porque en enero compré el boleto de avión para la Comic-Con de San Diego en una oferta increíble con la que me ahorré cerca del 70% del valor de un viaje redondo. Y luego no conseguí pases para la convención. Así que me negué a perder el vuelo y encontré la posibilidad de asistir a un festival del que hasta hace unos meses no sabía nada. Pero cuando vi el line up... casi me desmayo: son todas esas bandas maravillosas sobre las que llevo leyendo sin descanso desde que redescubrí el punk. No podía dejarlo pasar. Y ahí voy. En un mes estaré despegando rumbo a un alojamiento obtenido a través de Airbnb, con un boleto de aerolínea económica, suficiente dinero para comer en modo austero durante cinco días y para comprar playeras y discos de toda la música nueva que encuentre.

El décimo aniversario del Riot Fest se celebrará en Chicago del 12 al 14 de septiembre. Yo me preparo con listas de reproducción por día y banda.

12 de septiembre




13 de septiembre





14 de septiembre



viernes, agosto 01, 2014

Long time no see...

Básicamente escribo esta entrada para reclamar mi blog en Bloglovin', pero...

¡Update rápido!

a) ¿Recuerdan a ese perro hermoso del que les hablé hace algunos meses? Murió el 11 de abril a las 5am, en su patio, tras luchar valientemente contra un padecimiento autoinmune. Lo extraño como si no hubiera un mañana.

b) Mi proyecto secreto está casi fuera del clóset, pero todavía debo esperar un poco para contarles.

c) Participé como invitada en #deltorocon, una convención en línea dedicada exclusivamente a la obra de mi director favorito, Guillermo del Toro. Aquí están los links a mis contribuciones a esa genial fiesta en internet (y mis más profundas gracias a Gary y Parker por permitirme ser parte de este asunto):

A Love Letter to DTF.com - Mi carta de apreciación y agradecimiento a deltorofilms.com por su excelente trabajo y por construir una comunidad hermosa.

Guillermo del Toro's Monster Cinema - Un ensayo sobre las cualidades artísticas del cine de Del Toro.

d) Eso nos lleva a La Hora Libre, ese proyecto maravilloso que es ya muy real y que hace muy feliz a su equipo. Esperen cosas grandes de este lado de la pantalla :)

e) Got myself a boyfriend! Hooray! Es lo más nerd y geek y ñoño y me hace muy feliz. Así que esperen pronto alguna playlist o algo al respecto.

Y ya, por ahora.

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sábado, marzo 08, 2014

Butch y yo

Sobre mi perro y lo mucho que lo quiero, a pesar del estrés infinito que me ocasiona.

Creo que nunca les he contado la historia de Butch. Todo comenzó cuando murió Akira, una pit bull color chocolate que estuvo en mi casa durante más o menos 12 años. Nunca fui una gran ama, Akira era grande y yo era bastante niña y me daba miedo salir a jugar con ella. Era una perra llena de energía a la que no le dimos todo lo que necesitaba. Lo intentamos. Cuando mi hermano se mudó (él la trajo a casa) y ella se quedó con nosotros, mis papás siempre se aseguraron de que Akira tuviera alimento. Pero ambos trabajaban y yo siempre estaba en la escuela, así que no tuvo suficiente ejercicio. Nunca la maltratamos y siempre que necesitó atención médica la llevamos al veterinario –cosa no muy fácil siendo una de las perras más fuertes y ágiles que he conocido. Pero con todo, no fuimos los mejores amos y no estoy orgullosa de ello, de hecho me avergüenza no haberle dado más, no haberle dado lo que merecía. Era un animal hermoso que podía saltar más de un metro para asomarse a la calle por la reja del patio delantero. Se subía a la lavadora y asomaba la cabeza por la ventana de la cocina. Nunca me mordió, pero la única vez que intenté pasearla sola me arrastró por la banqueta unos 10 metros –y con 'arrastró' me refiero a 'rodillas raspadas por el piso'. Y con todo, la quise mucho. No tanto como debí.

Dormimos a Akira en enero del 2010. Fue intensa hasta el final, no dejaba que le pusieran el bozal para aplicarle la inyección. Estaba muy enferma y ya no podía mover las patas traseras. Se puso flaca y se deterioró en menos de una semana. Creemos que fue cáncer en los huesos. Yo regresé de la escuela esa noche y encontré a mi mamá intentando sacarla de su casa, pero Akira ya no podía moverse sola. Fue un drama. Fue horrible. Fue traumático. Eventualmente conseguimos que mi hermano viniera a ayudarnos a llevarla con un doctor. Cuando regresamos de la clínica, yo podía seguir escuchando sus ladridos desde mi cuarto, que está justo arriba del patio donde han vivido los perros de esta casa. Durante días y noches podía jurar que ella seguía ahí. Nunca va a dejar de dolerme haber estado sentada en el piso de ese patio, sosteniendo a la pit bull más fuerte del mundo, diciéndole que pronto todo estaría bien y pidiéndole que me perdonara por no ser la ama que debí ser para ella. No se si algún día volveré a sentirme tan triste, decepcionada y avergonzada al mismo tiempo. Le prometí que si volvía a tener un animal de compañía en mi vida, sería mejor de lo que fui.

Crecí habiendo siempre mascotas en casa. Cuando nací había una maltés gruñona que dejó de quererme en cuanto empecé a caminar e invadí su territorio. Tuvimos tortugas a las que cuidé hasta que "se las llevaron a una granja donde serían más felices". Periquitos. Peces suicidas (no es broma). Por primera vez en mi vida no había un animal esperando al volver a casa. Pero estuvo bien, porque durante meses creí que nunca tendría derecho a darle un hogar a otro ser vivo. Hasta que algo cambió y entendí que uno no va por la vida huyendo de sus errores. Uno aprende y se levanta. Decidí que debía intentarlo de nuevo, que podía lograrlo. Y procedí a mencionar –constantemente– que quería un perrito.

Un año y medio más tarde, el 31 de mayo de 2011, mi papá me envió un mensaje de texto antes de regresar a casa de su trabajo. Decía "Te llevo una sorpresa". Algo en mí lo supo. No se cómo, pero lo supe. Mi papá se bajó del taxi con una caja de cartón en las manos y adentro de la caja estaba una bola de pelo negro con un listón rojo en el cuello. Traía colgando un cascabelito plateado. Es lo más bonito que he visto en mi vida.


El cachorro no sabía ladrar y tenía como seis semanas de edad. Fuimos al supermercado que está frente a mi casa para comprarle una pelota, un plato, una cama. En el camino decidimos cómo iba a llamarse. Desde que leí Harry Potter y el Prisionero de Azkaban (hace unos 12 años) había querido tener un perro grande y negro para llamarlo Sirius. Años después pensé que sería genial tener un pug negro para llamarlo Toro. Mi papá se aseguró de que si un día traía un perro a casa, sería negro. Pero no se llama Toro ni Sirius (el segundo porque mi papá opinó que estaba muy complicado pronunciar eso cada vez que le diéramos órdenes al perro). Lo nombramos "Butch". Como el personaje de Paul Newman en Butch Cassidy and the Sundance Kid (mi western favorito). Butch. Una sola sílaba.


Esa sílaba representa a un ser vivo que depende de mí. Un perro gigante que fue una cruza terrible (labrador + terranova, not a great idea) y fue el más débil de su camada. Es grande, parado en dos patas sus ojos quedan al nivel de los míos. Tiene tres capas de pelo (de abajo hacia la superficie: blanca, café, negra), la superior es impermeable y eso evita que note cuando empieza a llover – quiere seguir jugando aunque yo sí me moje. Cuando tenía como tres meses de edad se mordió la punta de la cola hasta que la hizo pulpa... no le pusimos el cono de la vergüenza, le curaron la cola, pero no volvió a salirle pelo en ese trozo: la punta de su cola (unos ocho centímetros) es como la de una rata. Le sobra un dedo en la pata trasera derecha, dedo completo, con todo y uña. Tiene cicatrices en el hocico porque es alérgico al pasto y podría tener una enfermedad autoinmune para la que debo hacerle estudios. Cada cinco o seis meses se enferma de algo serio, siempre cosas distintas. Su veterinario le ha salvado la vida más de una vez. Es dócil y sociable con la gente, pero le tiene miedo a los perros pequeños. Sus ladridos son muy fuertes porque tiene una gran caja torácica. Come saludable y está medicado de por vida para que sus intestinos funcionen correctamente. Le gusta el caldo de pollo y le gustan las galletas. Ha padecido gastritis, bloqueo intestinal, alergias, you name it. No sabe hacerse el muertito pero sí sabe hacer high five. Le gusta jugar con nosotros a atrapar la pelota, pero no entiende el concepto de regresarla, así que lo sobornamos con un hueso de caucho. No ha aprendido a atrapar un frisbee. No le gusta bañarse, pero se deja. A veces cree que es un gato y se me embarra en las piernas o se sienta en mis pies. Me espera cuando salgo y me delata si regreso muy tarde. Intuye cuando voy a viajar y me extraña si me voy, así que cuando vuelvo es muy feliz. Es muy listo. Pero también es muy bobo. En su primer cumpleaños le di de comer pastel y vomitó. No volví a darle pastel para comer. Tiene una cara expresiva y sabe cuando estamos hablando de él. Se acuesta en el escalón de la puerta de la cocina, para acompañarnos en la cena o en el desayuno. Sólo se mete a dormir a su casa cuando ya nos subimos a las habitaciones. Cuando tenía un año me dejó disfrazarlo de punk para un concurso de disfraces. Le gusta perseguir moscas. Sabe que debe sentarse para que le Me pone una pata sobre el pie cuando quiere que me quede con él. Y siempre, invariablemente, me da la pata aunque no se la pida. No se qué quiere decir con eso, pero sospecho que es algo bueno.

Butch es un perro feliz. Tiene una familia que lo quiere y que lo cuida. No todos los perros tienen ese lujo. Butch me ha enseñado que puedo ser una mejor persona. Desde que lo tengo he empezado a rescatar perros y gatos y a conseguirles hogar. Aprendí a valorar a los animales de forma distinta. Ha unido a mi familia de una forma que no creí posible.


¿Por qué escribo esto hoy? No es una fecha importante ni es un aniversario. Hoy escribo esto porque estoy preocupada y tengo miedo. Butch es un perro muy fuerte, pero podría tener una de varias enfermedades degenerativas. Llevarlo a consulta es un drama porque es muy grande y aunque no es hostil tiene miedo y ladra y gruñe y asusta. Hace meses tuvieron que someterlo entre tres personas para sedarlo y poder sacarle radiografías. Una vez dejó de respirar en la mesa de procedimientos y tuvieron que suministrarle oxígeno. Podría tener lupus. O pénfigo. Ninguna es curable. Hoy tiene un dedo hinchado. Podría ser cualquier cosa.

Mi perro es el más bonito del mundo. Y pase lo que pase, vamos a estar juntos hasta el final.

lunes, febrero 17, 2014

Fingir tu muerte

Sobre el nuevo (y último) sencillo de My Chemical Romance, "Fake Your Death".

Hay cosas que uno no puede cambiar. Una de ellas es el hecho de que cuando una banda decide separarse, no hay marcha atrás. Si tu banda favorita called it quits, no hay nada que puedas hacer. No sirven los hashtags, ni los videos tributo, ni los tuits incesantes a sus cuentas oficiales. Se fueron y no volverán –a menos que una epifanía o la falta de ingresos los traiga de vuelta. Si es la primera: bien, si es la segunda: es un poco triste.

Los fans somos lo mejor y lo peor que puede pasarle a alguien. Desarrollamos relaciones emocionales con grupos de gente desconocida y distante que a veces nos habla más cerca y con más profundidad que nuestra familia y amigos. They get us. Pero como casi todo en la vida: un día se irán. Y entonces los fans podemos meter el dedo en la herida y no aprender a superarlo y convertirnos en la peste, en una plaga que acosa todo el tiempo a esas personas que alguna vez nos hicieron sentir tan bien. Podemos tirarnos al drama y no recordar cómo levantarnos. Les prometo que no es el fin del mundo: estaremos bien.

La semana pasada, mi banco canceló un pago hecho a la página de My Chemical Romance para pre ordenar el Greatest Hits que lanzarán el próximo 24 de marzo – un par de días después del primer aniversario de su rompimiento. Me frustré y me enojé y me recordó que había pre ordenado un paquete que se siente como si Warner Music siguiera pateando el ataúd de mi amigo más querido. Disco de éxitos, playera conmemorativa, DVD con material inédito, los demos... y una nueva canción. La última. La última canción nueva de My Chemical Romance a menos que un día algo mágico suceda y regresen. Pero esta vez no creo que suceda. Así que, para efectos prácticos, es la última. La última vez que se me llena el cuerpo de una energía extraña, de una emoción incontrolable porque en unos segundos escucharé por primera vez una canción nueva de mi banda favorita. Y eso nunca se repetirá. No con My Chem, y eso marca toda la diferencia.

Hoy a la 1:30PM de México, Zane Lowe estrenó "Fake Your Death" en su programa en BBC Radio 1. No he tenido el mejor día y tengo la cabeza muy ocupada en muchos asuntos. Pero esto... esto no ayuda. Sintonicé 15 minutos antes y esperé, trabajando, a que la anunciaran. Y empezó.

La melodía me recuerda a "Welcome to the Black Parade" porque la batería tiene un algo marcial (y no se quién toca, pero se que no es nuestro Bob), pero también a "The Kids from Yesterday" por que las guitarras suenan a nostalgia. La letra se parece a lo que escuchamos en Conventional Weapons y también tiene un algo que sabe a "Early Sunsets over Monroeville". Y "Sing" porque las palmadas. La voz de Gerard duele y con el piano canaliza a "Cancer". También me suena como a que podría cerrar una película de John Hughes.

Todavía no termino de absorber la letra, en parte porque la pronunciación de Gerard y en parte porque se siente raro. Es como encontrar esa última foto debajo de una caja cubierta de polvo, mientras vacías una habitación o una bodega, después de una vida juntos. No sabes qué pensar. No es una nota, no es ese párrafo con el que dijeron adiós, ni es el ensayo de Gerard ni es una entrevista ni una conferencia de prensa. Es la última pieza de música que quisieron regalarnos. Quedan tantas preguntas innecesarias pero que no dejan de jalarnos las orejas: ¿la escribieron antes o después de decidir marcharse? ¿la grabaron juntos? ¿quién decidió qué? ¿cuál fue el proceso? ¿estaban escuchando con nosotros, hoy?

No se. Nunca voy a saber. Pero la escucho una y otra vez y la siento. Y no puedo evitar llorar un poquito, porque estoy en la oficina y no quiero hacer el ridículo. Es una elegía, supongo. Y como tal, sería mejor escucharla y saborearla en privado, cuando los invitados al funeral se marcharon y solo quedamos los familiares inmediatos. Los miles de fans que intercambiamos tuits y favoritos y compartimos el link en cuanto pudimos, porque sabemos que fue la última. Y todavía no se bien qué pensar.

Pero me queda clarísimo lo que estoy sintiendo.

Some people watch, some people pray
but even lights can fade away
Some people hope, some people pay
but why we have to stay?

Some like to sleep, we like to play Just look at all that pain...


ACTUALIZACIÓN: Encontré que Gerard escribió esto hace un par de semanas. Aunque explica algunas de las preguntas que hice arriba, sigue sintiéndose muy triste esto.

“I consider Fake Your Death to be the ‘last MCR song’, and to me, it is absolutely the final fully realized collaboration between the members of the band. Oddly, or fittingly, it was written while the Los Angeles Kings beat the New Jersey Devils and won the Stanley Cup, though this did not inform or inspire the song as I was unaware (along with James and Doug) that this was happening and have only a small interest in sports. After the game, the rest of the band had arrived at the studio where we added elements to its existing structure, fleshing it out some more, and it started to form.
What was not so obvious at the time was that the song was, and would serve as, a eulogy for the band, though I should have known it from the lyrics. I think internally I did, as I felt an odd sense of sadness and loss after hearing back the words on top of the music. I also felt a strange sense of pride in how honest it was, and could not remember a band recording a song of this nature, being so self-aware. Ending felt like something honest, and honest always feels like something new.
So it will exist, and it is no cowardly act to release something of this nature, but a service to those who believed in a band that did not compromise, and a wave goodbye to all. And yes, it is fucking heartbreaking.
And while I don’t believe the lyrics of the chorus today- I did at the time, which to me is a core ingredient to the music of MCR. And it is through that belief, and yours, that we were able to achieve many beautiful things.”