Sobre uno de los libros más bellos que he leído en el último año, aunque me tomó meses terminarlo.
La primera vez que leí el nombre de Francisco Goldman fue en la versión impresa de noviembre de 2012 de Gatopardo, revista donde pronto cumpliré 5 años trabajando. Acabábamos de publicar un adelanto de Di su nombre, la novela en la que Goldman rinde homenaje a su esposa, la fallecida escritora Aura Estrada y era mi trabajo cargar el contenido en el sitio web de la revista. Generalmente leo con cuidado cada texto que subimos, pues nunca falta el trozo de texto que se convierte en código o el dedazo que se le escapó a alguien. Pero esa ocasión fue distinta: hubo algo en la prosa de Goldman que me atrapó y quedé obsesionada con conseguir la novela para leerla completa.
Por alguna razón azarosa (probablemente que el libro, publicado por Sexto Piso, era caro), tardé al menos un par de años en comprarlo en la librería Rosario Castellanos del FCE que me queda de camino al Metro cuando voy de regreso a casa, después de trabajar. Una noche se me ocurrió entrar a la librería y ahí estaba, entre otros volúmenes del mueble dedicado a dicha editorial. No lo pensé más y me lo llevé. Empecé a leerlo camino a casa y, como intuí en 2012, la prosa me atrapó y no pude despegar los ojos del libro en un par de días.
Pero entonces algo sucedió. Me di cuenta de que estaba pasando por días muy tristes, sin saber por qué. Me subía al metro en la mañana, viajaba al trabajo leyendo Di su nombre, y para cuando llegaba a la oficina sentía una nube negra encima de mí. Me tomó unos días entender que ERA POR EL LIBRO. Esta novela de Francisco Goldman está impecablemente escrita y su prosa fluye sin obstáculos en su narrativa no cronológica. A veces abres una página y estás con Aura en Nueva York, pero un par de páginas después estás con Francisco en el departamento vacío, después de la muerte de ella. Si este libro fuera una habitación, sería un velorio perpetuo dentro de una funeraria muy bonita, pero muy triste.
Ni siquiera los recuerdos felices que Goldman evoca pueden hacer que te alegres por ellos, ya que desde la primera página conoces el final de esta historia: Aura está muerta y nada de lo que haga Francisco la traerá de vuelta. Pasas por cada página con el corazón estrujado por el duelo y las malas decisiones del narrador. Lees sobre su amor por Aura, sobre su matrimonio trunco, sobre la locura de su suegra... y todo te va sofocando un poquito más. Hasta que ya no quieres seguir leyendo. Y dejé el libro a un lado por casi medio año.
Hasta que me robaron mi iPod en un museo bonito en la Ciudad de México. Me quedé sin compañero de traslados y empecé a buscar entre mis libros cuáles estaban inconclusos por cualquier razón. Ahí estaba, debajo de una pila de ficción estadounidense, asomándose con su mirada chispeante, Aura Estrada. Decidí que era un buen momento, parcialmente porque estaba triste y quería leer algo que me dejara disfrutar de esa tristeza y parcialmente porque decidí que era el momento de terminarlo. Me lo guardé en la mochila y, tras otro par de días, cerraba por fin la novela, con una sensación similar, supongo, a esa aceptación por la que se pasa en las etapas del duelo.
Di su nombre no es un libro normal. Es una novela que, de atraparte, succiona un poco tu alegría interna, pero te regala una cantidad considerable de buena prosa. Se transforma en una experiencia sensorial en la que te conviertes un poco en la sombra de su narrador: te duele lo que a él, te entristece y te enoja lo que lo entristece y enoja a él. Al final, cuando descubres que has pasado por todas las etapas del duelo, cuando llegas a ese clímax en el que Francisco revive los últimos días con Aura, y vives con él hasta el último instante de su proceso de sanación, respiras profundo y enfrentas la ola, que te deposita, gentilmente, en una playa donde todo es más brillante y donde se respira tranquilidad. Cierras el libro y sigues adelante, apreciando un poquito más hasta las hojas que el otoño va tirando de los árboles a tu paso.
Di su nombre
Francisco Goldman
Sexto Piso, 2012
Escribo desde que descubrí que se podía. Aquí va de todo: mis obsesiones, mis detrás de cámaras, mis experimentos.
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miércoles, noviembre 18, 2015
lunes, abril 27, 2015
Conversaciones con gente chida: House of Cards, BEF, Monocordio y Oscar Isaac
He estado ocupada este último par de meses con algunos textos y entrevistas con gente que encuentro fascinante. Si les gusta la TV, el cine, los cómics, los libros y/o la música, en este post encontrarán algo para ustedes.
"Los ritmos de David Byrne" - Reseña del libro Cómo funciona la música, publicado en español por Sexto Piso. Básicamente, expongo mis razones para no perderse esta brillante pieza de literatura sobre las funciones y funcionamiento de la música.
"El hombre detrás del poder" - Entrevisté al actor estadounidense Mike Kelly, uno de los protagonistas de la súper exitosa serie de Netflix House of Cards. Es un individuo muy interesante y encantador.
"William Burroughs a dos tintas" - Bernardo Fernández BEF es uno de los escritores jóvenes más talentosos de México. Tuve la oportunidad de entrevistarlo acerca de Uncle Bill, su novela gráfica basada en la vida de William Burroughs (y un poco en la vida del mismo BEF). Ha sido una de mis entrevistas favoritas desde que empecé a escribir para Gatopardo.
"Juego de letra y música" - La primera entrevista que hice como estudiante de periodismo fue a Fernando Rivera Calderón, en una visita que hizo al Tec CCM. Fue una experiencia espantosa porque estaba en pánico y lo arruiné. Afortunadamente, hace unas semanas enmendé esa memoria con una nueva oportunidad: entrevisté a Fernando y a su colega Alonso Arreola sobre la nueva etapa de Monocordio, que se presentó el 17 de abril en el Lunario. Estos dos son unos genios.
"El éxito según Chivas Regal" - Como saben, lo mío es más la cultura y el entretenimiento, pero a veces escribo textos de estilo de vida que también me gustan mucho. Si además combinan bien con mis fandoms... ¡mejor! Hace un par de meses entrevisté a Oscar Isaac, el actor estadounidense-guatemalteco que protagoniza la nueva película de Star Wars, The Force Awakens. ¡ESTRECHÉ UNA MANO QUE MANEJÓ UN X-WING!
"La soledad acompañada" - Me gusta el cine mexicano cuando no son comedias de pastelazo y cuando no son mega pretenciosas. Y me gusta ayudar a difundir proyectos que, aunque tal vez no son perfectos, pueden aportarle algo a alguien o me movieron de alguna manera cuando las experimenté. Eso me pasó con LuTo, ópera prima de Katina Medina Mora, a quien entrevisté antes del estreno de la película en Cineteca Nacional.
En las próximas semanas publicaré más textos sobre temas diversos: incluso publicaré algo sobre el Fashion Week México. Quién me viera.
¡Ojalá les guste algo de lo que comparto!
martes, febrero 24, 2015
La literatura de horror y los Dandy Warhols
La única relación entre estos temas es que recientemente publiqué en Gatopardo un par de entrevistas sobre ellos.
Hace algunos meses platiqué con Bernardo Esquinca, uno de mis escritores mexicanos favoritos, acerca de su libro de cuentos de horror Mar negro, compilación que incluye fantásticos relatos sobre vampiros, zombies y rituales prehispánicos que te ponen la piel chinita. Una de las facetas más divertidas de mi trabajo es la oportunidad de conversar con personas como él, con cuya obra me identifico y cuyos temas de interés resuenan tanto con los míos que la entrevista se convierte en una plática de lo más divertida y disfrutable.
Incluyo un extracto de esta conversación, que pueden leer completa en la sección de Libros de Gatopardo.com:
Lo edita Almadía y pueden encontrarlo en prácticamente cualquier Péndulo, Fondo de Cultura Económica o en la FIL del Palacio de Minería.
Hace algunos meses platiqué con Bernardo Esquinca, uno de mis escritores mexicanos favoritos, acerca de su libro de cuentos de horror Mar negro, compilación que incluye fantásticos relatos sobre vampiros, zombies y rituales prehispánicos que te ponen la piel chinita. Una de las facetas más divertidas de mi trabajo es la oportunidad de conversar con personas como él, con cuya obra me identifico y cuyos temas de interés resuenan tanto con los míos que la entrevista se convierte en una plática de lo más divertida y disfrutable.
Incluyo un extracto de esta conversación, que pueden leer completa en la sección de Libros de Gatopardo.com:
En Mar negro, Bernardo Esquinca (Demonia, Toda la sangre) vuelve a explorar temas que le obsesionan: la presencia del pasado en la Ciudad de México, la mujer como figura desestabilizadora y, desde luego, el miedo. “Creo que la literatura de terror no debe hablar de miedos actuales, sino de los eternos,” dice, sentado frente a una taza de café medio vacía en el Bar Capote de la colonia Roma. “Leyendo en preparación para este libro, descubrí que la superstición más antigua que existe es el mal de ojo. Si alguien iba a hacerte mal de ojo, se lo devolvías, el ojo combate al ojo. Me gusta como metáfora de que al terror no puedes combatirlo si no lo abrazas: también leyendo cuentos de terror podemos curar los miedos.”Mar negro tuvo un efecto en mí que hace mucho no me sucedía: lo leí de noche y tuve que guardarlo y buscar cosas lindas en YouTube para poder dormir. Es una lectura grata y nutritiva que apela a los miedos más universales con guiños a esa clase de imágenes que suelen provocar escalofríos (muñecas de porcelana, por ejemplo).
Lo edita Almadía y pueden encontrarlo en prácticamente cualquier Péndulo, Fondo de Cultura Económica o en la FIL del Palacio de Minería.
***
El año pasado fui al Riot Fest, animada por el cartel fascinante con el que celebraron el décimo aniversario de este festival de punk con base en Chicago. Una de las bandas que tuve la oportunidad de ver ahí fueron los Dandy Warhols, y aunque en ese momento dije "Cool" y nada más, este mes entrevisté vía telefónica a su tecladista, Zia McCabe, una mujer brillante, enérgica, talentosa y fuerte. Es, definitivamente, el tipo de mujer que las niñas deberían conocer para que las inspire a ir por la vida rockeando y siendo sensacionales.
Hablamos, entre otras cosas, de cómo se siente de ser una de las mujeres en el rock a las que nunca se les ha cuestionado su sitio sobre un escenario. Esto fue lo que me respondió (y mi parte favorita de la entrevista):
Hablamos, entre otras cosas, de cómo se siente de ser una de las mujeres en el rock a las que nunca se les ha cuestionado su sitio sobre un escenario. Esto fue lo que me respondió (y mi parte favorita de la entrevista):
Siendo una pieza fundamental de esta banda, ¿se cansa Zia McCabe de que le pregunten qué se siente ser la única chica en un grupo de hombres? “Nunca he sentido que deba perder el tiempo etiquetándome como ‘una mujer en el rock’,” dice. “Para mí siempre ha sido una buena época para ser una mujer en esta industria. Me he divertido bastante y espero haber inspirado a otras mujeres a tener la confianza de involucrarse en el rock. Quiero que entiendan que merecen tocar su música tanto como cualquiera merece hacer arte.”Pueden leer la entrevista completa en Gatopardo.com.
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domingo, julio 08, 2012
Highlights de la semana
Un rápido recuento de una buena semana.
De repente se me va la onda y dejo un poco abandonado este lado de mi vida virtual, ustedes disculpen. En los últimos meses, mi vida ha pasado de interesante a muy ocupada. No es que antes fuera yo una ociosa, pero es distinto dedicarte de lleno a la vida laboral que trabajar medio tiempo y estudiar la otra mitad.
Como algunos de ustedes recuerdan, me gradué de periodismo hace unos meses (7, para ser exactos) y desde entonces paso mis ocho horas reglamentarias (or so) en las oficinas de Editorial Mapas, donde trabajo para la revista Gatopardo y para la Nueva Guía del Centro Histórico. Toda la vida he sido una workaholic intensa que se carga de trabajo porque le resulta divertido. Así que un día, platicando con un amigo, pensamos "¿Y qué tal si abrimos un blog donde escribamos de todas las cosas que nos gustan?"... lo cual nos lleva a uno de los highlights de esta semana:
La Hora Libre. Esta semana abrimos el blog La Hora Libre. Llevaba en línea desde principios de junio, pero entre meterle contenido y armarlo en términos generales, habíamos tardado en hacerlo público. El sitio se explica a sí mismo, pero hago notar que con este proyecto tengo la fortuna de trabajar con personas a quienes a) quiero mucho, b) respeto en cantidades extranormales, y c) están más o menos igual de locos que yo (and that's saying something). Si les interesan el cine, la música, los cómics, la tecnología, los videojuegos y cosas por el estilo, hagan el favor de pasar a leernos. Agradecimientos especiales a Alex "Chinoz" Rocha (cofundador, coeditor y coetcétera), Miriam Ley (diseñadora gráfica y acompañante cafetera del diario), Genaro Chávez (ingeniero de mente compleja y una paciencia considerable), Leo Lozano (internacionalista, amigo de años y colaborador sumamente comprometido), Rodrigo Raya (hermano universitario, ultrafanático de la animación y analista no tan de clóset), Zyanya Zavaleta (mi hermana gemela y cómplice absoluta en mis locuras), Lalo Castillo (psicópata gamer y excelente amigo) y last but not least, a Raúl E. Pérez Rioja (fiance, dearest friend, cómplice, etc). Ellos forman parte del staff de este proyecto y están dando el salto de fe con nosotros.
En otro momento destacado de esta semana:
Comida gemela. Ya les he hablado sobre Zyanya. Es mi gemela, la adoro with all my heart, y se casa este septiembre. La vi el jueves y comimos juntas. Fue, por una hora, como regresar a noveno semestre de la universidad, temporada en la que además de estatura, cumpleaños y carrera, compartimos casa. 12 pasos nos separaban. Si tenía una idea ridícula a las 11pm, podía caminar esos 12 pasos hasta su puerta y tocar. Si súbitamente, ella sentía la necesidad de mostrarme un video de Supernatural, podía caminar los 12 pasos hasta mi puerta y tocar. Cuando nos aburríamos bajábamos a ver la tele o nos sentábamos las dos en la misma cama a platicar de todos los temas que ya hemos platicado quince veces. Cuando había proyectos enormes que terminar, pasábamos de trabajar en su cama (el cuarto es pequeño, así que no hay espacio para un escritorio) a repartirnos por mi recámara (escritorio o colchón) a tener encendida la luz del comedor hasta el amanecer, con mi perro fielmente acurrucado en la puerta de la cocina. Comer con ella fue recordar eso y hacer planes, porque uno hace planes con su familia. Y hay una boda en septiembre :)
Y hablando de cosas divertidas...
Fiestas. De unos meses para acá se me ha dado eso de las fiestas. Es soberanamente divertido. Dejé de ir a fiestas en la universidad. Es decir, salía con amigos a bares, al cine, a una que otra reunión socialmente relajada en casa de alguien conocido y cercano. Pero cero fiestas "como las de la prepa". Un amigo dice que dejamos de ir a fiestas así porque crecimos y maduramos y ya no las necesitamos. Yo digo que dejamos de ir a esas fiestas porque nos acomodamos muy bien en la rutina "bar de cervezas baratas y la seguimos en casa". No que tenga algo en contra, porque algunos de los mejores momentos del año pasado involucraron empezar una salida en algún barecillo coyoacanero, pasar por unos tacos al lugar de siempre, pasar a un Oxxo o Seven y llegar a mi casa con algún vodka o cervezas y un ipod con buena música. Pero en los últimos meses se presentaron oportunidades de ir a fiestear (sí, es un verbo, porque yo lo digo) y decidí tomar esas oportunidades. Y arrastrar a mis amigos conmigo. Vaya que nos hemos divertido. Aunque creo que sí comienzo a extrañar esas salidas de barecito tranquilo y/o cervezas en la sala y una buena partida de Gears of War o Magic.
Finalmente...
Libro. Historias de Las Historias. El viernes tuve la oportunidad de acompañar al escritor Alberto Chimal a presentar la antología de minificción Historias de Las Historias, donde aparece un cuento mío. La versión corta es que Chimal hace un concurso mensual de minificción en su sitio web, concursé hace como año y medio y gané. Un día me avisaron que antologarían a los ganadores. Otro día me avisaron que el libro estaba publicado. Otro día me invitaron a la presentación y me ofrecieron formar parte de la mesa con otros autores antologados. Yo dije que sí. Anuncié el evento en Facebook y empezaron a confirmar algunos amigos. Pensé "Será lindo que algunos amigos me acompañen". Had I known what was in store... El viernes a las 5pm, en la Librería Rosario Castellanos, parecía que traía conmigo una porra. Les agradezco infinitamente el haber llegado y haber estado conmigo en ese momento. Mamá, papá, Pao, Hernán, Fiance, Juan Enrique, Laura, Tirzo, Alex, Memo, Liz, Adri, Fer, Karina, Karen, Magui, Julio y Adriana. Y a quienes estuvieron telepáticamente porque la vida no siempre da para eso: Miri, Karlita, Andrea y mi hermano. Se siente bien bonito tanto cariño y apoyo.
Pues sí, una bonita semana indeed. Ya estaré contándoles sobre la siguiente semana... que será como el highlight del año:
De repente se me va la onda y dejo un poco abandonado este lado de mi vida virtual, ustedes disculpen. En los últimos meses, mi vida ha pasado de interesante a muy ocupada. No es que antes fuera yo una ociosa, pero es distinto dedicarte de lleno a la vida laboral que trabajar medio tiempo y estudiar la otra mitad.
Como algunos de ustedes recuerdan, me gradué de periodismo hace unos meses (7, para ser exactos) y desde entonces paso mis ocho horas reglamentarias (or so) en las oficinas de Editorial Mapas, donde trabajo para la revista Gatopardo y para la Nueva Guía del Centro Histórico. Toda la vida he sido una workaholic intensa que se carga de trabajo porque le resulta divertido. Así que un día, platicando con un amigo, pensamos "¿Y qué tal si abrimos un blog donde escribamos de todas las cosas que nos gustan?"... lo cual nos lleva a uno de los highlights de esta semana:
La Hora Libre. Esta semana abrimos el blog La Hora Libre. Llevaba en línea desde principios de junio, pero entre meterle contenido y armarlo en términos generales, habíamos tardado en hacerlo público. El sitio se explica a sí mismo, pero hago notar que con este proyecto tengo la fortuna de trabajar con personas a quienes a) quiero mucho, b) respeto en cantidades extranormales, y c) están más o menos igual de locos que yo (and that's saying something). Si les interesan el cine, la música, los cómics, la tecnología, los videojuegos y cosas por el estilo, hagan el favor de pasar a leernos. Agradecimientos especiales a Alex "Chinoz" Rocha (cofundador, coeditor y coetcétera), Miriam Ley (diseñadora gráfica y acompañante cafetera del diario), Genaro Chávez (ingeniero de mente compleja y una paciencia considerable), Leo Lozano (internacionalista, amigo de años y colaborador sumamente comprometido), Rodrigo Raya (hermano universitario, ultrafanático de la animación y analista no tan de clóset), Zyanya Zavaleta (mi hermana gemela y cómplice absoluta en mis locuras), Lalo Castillo (psicópata gamer y excelente amigo) y last but not least, a Raúl E. Pérez Rioja (fiance, dearest friend, cómplice, etc). Ellos forman parte del staff de este proyecto y están dando el salto de fe con nosotros.
En otro momento destacado de esta semana:
Comida gemela. Ya les he hablado sobre Zyanya. Es mi gemela, la adoro with all my heart, y se casa este septiembre. La vi el jueves y comimos juntas. Fue, por una hora, como regresar a noveno semestre de la universidad, temporada en la que además de estatura, cumpleaños y carrera, compartimos casa. 12 pasos nos separaban. Si tenía una idea ridícula a las 11pm, podía caminar esos 12 pasos hasta su puerta y tocar. Si súbitamente, ella sentía la necesidad de mostrarme un video de Supernatural, podía caminar los 12 pasos hasta mi puerta y tocar. Cuando nos aburríamos bajábamos a ver la tele o nos sentábamos las dos en la misma cama a platicar de todos los temas que ya hemos platicado quince veces. Cuando había proyectos enormes que terminar, pasábamos de trabajar en su cama (el cuarto es pequeño, así que no hay espacio para un escritorio) a repartirnos por mi recámara (escritorio o colchón) a tener encendida la luz del comedor hasta el amanecer, con mi perro fielmente acurrucado en la puerta de la cocina. Comer con ella fue recordar eso y hacer planes, porque uno hace planes con su familia. Y hay una boda en septiembre :)
Y hablando de cosas divertidas...
Fiestas. De unos meses para acá se me ha dado eso de las fiestas. Es soberanamente divertido. Dejé de ir a fiestas en la universidad. Es decir, salía con amigos a bares, al cine, a una que otra reunión socialmente relajada en casa de alguien conocido y cercano. Pero cero fiestas "como las de la prepa". Un amigo dice que dejamos de ir a fiestas así porque crecimos y maduramos y ya no las necesitamos. Yo digo que dejamos de ir a esas fiestas porque nos acomodamos muy bien en la rutina "bar de cervezas baratas y la seguimos en casa". No que tenga algo en contra, porque algunos de los mejores momentos del año pasado involucraron empezar una salida en algún barecillo coyoacanero, pasar por unos tacos al lugar de siempre, pasar a un Oxxo o Seven y llegar a mi casa con algún vodka o cervezas y un ipod con buena música. Pero en los últimos meses se presentaron oportunidades de ir a fiestear (sí, es un verbo, porque yo lo digo) y decidí tomar esas oportunidades. Y arrastrar a mis amigos conmigo. Vaya que nos hemos divertido. Aunque creo que sí comienzo a extrañar esas salidas de barecito tranquilo y/o cervezas en la sala y una buena partida de Gears of War o Magic.
Finalmente...
Libro. Historias de Las Historias. El viernes tuve la oportunidad de acompañar al escritor Alberto Chimal a presentar la antología de minificción Historias de Las Historias, donde aparece un cuento mío. La versión corta es que Chimal hace un concurso mensual de minificción en su sitio web, concursé hace como año y medio y gané. Un día me avisaron que antologarían a los ganadores. Otro día me avisaron que el libro estaba publicado. Otro día me invitaron a la presentación y me ofrecieron formar parte de la mesa con otros autores antologados. Yo dije que sí. Anuncié el evento en Facebook y empezaron a confirmar algunos amigos. Pensé "Será lindo que algunos amigos me acompañen". Had I known what was in store... El viernes a las 5pm, en la Librería Rosario Castellanos, parecía que traía conmigo una porra. Les agradezco infinitamente el haber llegado y haber estado conmigo en ese momento. Mamá, papá, Pao, Hernán, Fiance, Juan Enrique, Laura, Tirzo, Alex, Memo, Liz, Adri, Fer, Karina, Karen, Magui, Julio y Adriana. Y a quienes estuvieron telepáticamente porque la vida no siempre da para eso: Miri, Karlita, Andrea y mi hermano. Se siente bien bonito tanto cariño y apoyo.
Foto de Jorge Tirzo
Foto de Laura Yaniz
Foto de Karina Cabrera
¡¡San Diego Comic Con!!
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